Sunday, September 25, 2005
Duerme tranquilo, por Alfonsina Storni
Dijiste la palabra que enamora
a mis oidos. Y olvidaste. Bueno.
Duerme tranquilo. Debe estar sereno
y hermoso el rostro tuyo a toda hora.
Cuando encanta la boca seductora
debe ser fresca, su decir ameno;
para tu oficio de amador, no es bueno
el rostro ardido del que mucho llora.
Te reclaman destinos más gloriosos
que el de llevar, entre los secos pozos
de las ojeras, la mirada en duelo.
Cubre de bellas víctimas el suelo!
Más daño hizo al mundo la espada fatua
de algún bárbaro rey. Y tiene estatua.